El síndrome de inmovilidad en la vejez se define como una disminución grave de la movilidad que se produce por diversas causas. No se asocia al envejecimiento pero ciertas circunstancias podrían provocarlo.

A medida que envejecemos puede disminuir la movilidad.

Si bien es cierto que durante el envejecimiento puede disminuir la movilidad, no debemos asociar la inmovilidad a la vejez. Durante esta etapa de la vida ocurren ciertos cambios que pueden afectar a la movilidad. Por ejemplo:

  • Cierta atrofia muscular
  • Fibrosis
  • Disminución de la fuerza muscular
  • Pérdida de elasticidad en las articulaciones
  • Dificultad para mantener el equilibrio

Así, al producirse estos cambios físicos, la movilidad se ve alterada. Y si además se dan algunas de las causas más comunes, la persona puede sufrir este síndrome. Estas causas pueden ser: Caídas, enfermedades neurológicas, reumáticas, diabetes, sobrepeso u obesidad, trastornos de la marcha o vértigo.

El síndrome de inmovilidad

Este síndrome se produce cuando la persona disminuye su actividad drásticamente hasta necesitar estar encamada. Se iniciará entonces un periodo de dependencia para realizar las actividades diarias.

Actualmente, el 20% de las personas mayores de 65 años tienen dificultad para moverse y desplazarse. Estas personas que necesitarán ayuda diaria podrían sufrir ciertas consecuencias que a continuación comentamos. El objetivo debería ser retrasar al máximo las situaciones de encamamiento y promover el envejecimiento activo.

  • Atrofia muscular y de ligamentos
  • Empeoramiento de problemas articulares
  • Osteoporosis
  • Disminución de la tensión arterial (hipotensión) al ponerse de pie
  • Problemas de circulación sobretodo en las piernas
  • Alteraciones respiratorias
  • Problemas gastrointestinales (estreñimiento, hemorroides…)
  • Problemas genitourinarios (infecciones, incontinencia)
  • Úlceras por presión
  • Problemas psicológicos

Los expertos recomiendan en la medida de los posible retrasar el encamamiento. En caso de que sea inevitable, ofrecer una recuperación funcional mediante programas de reentrenamiento.

 

Fuente:

Instituto Gerontológico