La demencia con Cuerpos de Lewy es una enfermedad neurodegenerativa con inicio entre los 70 y 80 años. Se desarrolla cuando se acumulan en ciertas áreas del cerebro unas estructuras llamadas cuerpos de Lewy. Constituye más del 10% de todos los casos de demencia.

Algunos estudios, demuestran que esta demencia tiene un curso más rápido y con peor pronóstico que la enfermedad de Alzheimer. Por esto se concluye que la duración es menor. Aunque existen diferencias entre los resultados de los diferentes estudios.

¿Cuáles son sus síntomas?

La demencia con Cuerpos de Lewy comparte algunos síntomas con otras enfermedades, como son la enfermedad de Alzheimer y el Parkinson. De ahí la dificultad para el diagnóstico y que en ocasiones se valoren de manera mixta (cuadro clínico mixto). Inicialmente puede ser identificada como enfermedad de Alzheimer o demencia vascular, pero con la posterior aparición de síntomas de Parkinson, se diagnostica correctamente.

El primer síntoma es un deterioro cognitivo progresivo que interfiere en la vida social y laboral, sin parecer la memoria inicialmente alterada. Destacan déficits de atención, visoespaciales y en la función ejecutiva.

Los síntomas se dividen en dos tipos:

Rasgos centrales

  • Alteraciones de la capacidad cognitiva, con variaciones en la atención y estado de alerta.
  • Alucinaciones visuales complejas y recurrentes (bien formadas y detalladas).
  • Signos motores espontáneos de parkinsonismo.

Rasgos sugestivos

  • Trastorno del sueño REM.
  • Grave sensibilidad a neurolépticos.
  • Baja captación del trasportador de la dopamina en los ganglios basales.

Las características que apoyan el diagnóstico son:

  • Caídas repetidas y desmayos.
  • Pérdidas de conciencia transitoria.
  • Alucinaciones no visuales.
  • Delirios.
  • Depresión.
  • Atención débil.
  • Lentitud de pensamiento.
  • Hipersomnia diurna.
  • Estados de ausencia.
  • Defectos ejecutivos (sobretodo visoespaciales y visoconstructivos).

¿Cuál es su tratamiento?

Actualmente no existe ningún tratamiento aprobado para esta demencia, debido a que el diagnóstico tiene que ser preciso. Pero se trata teniendo en cuenta los beneficios y los riesgos que ello conlleva.

Tratamiento farmacológico: El tratamiento farmacológico debe prescribirlo un experto en esta demencia, puesto que los diferentes medicamentos para los variados síntomas que son compartidos por otras demencias, pueden producir efectos negativos en el paciente.

Tratamiento no farmacológico: Mejorar los trastornos sensoriales, como los auditivos y visuales pueden disminuir el riesgo de caídas y las alucinaciones. Reducir factores de riesgo como la luz deficiente, alfombras o escalones, minimizará estas caídas. También es efectiva la estimulación cognitiva que enlentece el desarrollo de la enfermedad.

Fuente:

MimoOnline