La psicomotricidad en la vejez pretende reelaborar constantemente el esquema corporal y las capacidades de coordinación. Facilitaremos los cambios que se van produciendo.

El movimiento, imprescindible para disfrutar de una vida sana e independiente a cualquier edad, es innato y fundamental para ser activos físicamente y realizar las actividades diarias, relacionarnos con otros, expresarnos, estar presentes en la sociedad.

Aunque durante el envejecimiento se producen cambios físicos que pueden mermar nuestro movimiento. Pero con la adecuada actividad física podremos disfrutar de la vejez saludablemente, vivir de forma satisfactoria. 

¿Qué es la psicomotricidad?

La psicomotricidad es una técnica de intervención que tiene como objetivo el estudio de la conducta motriz, de la repercusión de la conducta motora en el comportamiento de la persona. Además de sus consecuencias sobre el movimiento y su evolución.  También podemos decir que la psicomotricidad se refiere al individuo de una manera global, desde lo físico, lo psicológico, lo social, lo cognitivo, lo emocional…

¿Qué objetivos tiene la psicomotricidad en la vejez?

La intervención psicomotriz en la vejez pretende reelaborar constantemente el esquema corporal y las capacidades de coordinación facilitando los cambios que se van produciendo. También mejora la relaciones con los otros (relaciones sanas y participación en la sociedad).

Algunos de los objetivos principales son:

  • Facilitar un envejecimiento bio-psico-afectivo saludable.
  • Potenciar la competencia funcional y la adaptación al cambio.
  • Revaloriza el propio cuerpo y mejora la autoestima.
  • Evita síndromes de “desuso” causantes de dependencia.
  • Instaura hábitos saludables.
  • Crea consciencia de grupo aumentando el sentimiento de pertenencia.
  • Fomenta la participación activa.

¿Qué se trabaja en las sesiones de psicomotricidad?

En las sesiones de psicomotricidad se trabajan multitud de aspectos que mejoran el movimiento integral del adulto mayor. Así se mejora la independencia funcional, aumentando la calidad de vida y proporcionando un mejor esquema corporal.

– Flexibilidad.

– Resistencia cardiovascular.

– Tonificación muscular.

– Función respiratoria.

– Equilibrio.

– Velocidad de reacción. Mejorar la inmediatez del gesto evitando caídas o accidentes.

– Comunicación. Con nosotros mismo, el medio o los otros.

Fuente:  Envejecimiento en red.