Los cuidados paliativos tienen como objetivo conseguir una calidad de los últimos días lo más alta posible, facilitando un proceso cómodo y digno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuidados paliativos “son un modo de abordar la enfermedad avanzada e incurable que pretende mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes que afrontan una enfermedad como de sus familias, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento a través de un diagnóstico precoz, una evaluación adecuada y el oportuno tratamiento del dolor y de otros problemas tantos físicos como psicosociales y espirituales.”

Estos cuidados deben ser ofrecidos por un equipo multidisciplinar que abarquen el ámbito físico, psicológico y social de la persona. Los diferentes profesionales regulan distintos procesos como el control de síntomas, un plan de cuidados adecuado o la atención emocional.

En cuanto al papel de la psicología en cuidados paliativos, destacan los siguientes aspectos:

  • Atención psicológica al paciente y a la familia (desde que el paciente es diagnosticado hasta el proceso de duelo de la familia tras el fallecimiento).
  • Asesoramiento emocional al personal sanitario.

En nuestro país, este planteamiento conlleva gran dificultad. En primer lugar por la escasa cantidad de psicólogos dedicados a ello. Y además, porque “en un importante porcentaje de casos se pide la intervención psicológica cuando el paciente se encuentra en estados de extrema gravedad, lo que dificulta e imposibilita en muchas ocasiones el trabajo terapéutico”. Por estos obstáculos, “se requiere investigación e intervención, de cara a proporcionar una atención más integral tanto a los pacientes como a los familiares”.

Fuente:

Infocop  (Revista digital editada por el Consejo General de la Psicología de España)