La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos, de nuestras cualidades, capacidades, sentimientos, pensamientos.

Contiene lo que pienso de mí mismo, cómo me siento con esos pensamientos y cómo aplico todo ello a mi vida. De esta autovaloración depende nuestro proyecto de vida. Es decir, una persona con alta autoestima conseguirá enfrentarse a los retos y las responsabilidades que la vida nos presenta. En cambio, la autoestima baja implica limitarse y por tanto, fracasar.

En el envejecimiento, las personas se enfrentan a numerosos cambios que pueden afectar a la autoestima. Por ejemplo la jubilación, disminución de la actividad y de las responsabilidades, reducción de la energía física, etc.

¿Se puede mejorar la autoestima en la vejez?

Para que una persona mayor mejore la autoestima, es necesario que conozca sus limitaciones. Debe aceptar que las exigencias no pueden ser las mismas que hace años y proponerse metas alcanzables y realistas. Es necesario premiarse por los éxitos alcanzados y compartirlos con los demás. Además de potenciar la autonomía y seguir activo (salir, relacionarse con otros, realizar actividades agradables y actividades domésticas en la medida de lo posible, tomar decisiones…).

Algunas de las técnicas que se pueden utilizar para mejorar la autoestima son:

  • Convertir lo negativo en positivo. Por ejemplo, convertir el pensamiento negativo “no puedo hacer nada” en positivo “lo consigo cuando me lo propongo”.
  • No generalizar. Podemos asumir que no hemos conseguido algo. Pero esto no significa que en otros aspectos de la vida no lo consigamos.
  • Centrarnos en lo positivo. Observar las características buenas que tenemos y sentirnos orgullosos de ellas, teniéndolo en cuenta cuando nos autoevaluemos.
  • Hacernos conscientes de los éxitos. Recordar éxitos pasados nos hace sentir capaces de volver a triunfar.
  • No compararse. No tiene sentido compararse con los otros, ya que todos somos diferentes. Todos tenemos cualidades positivas y negativas.
  • Confiar en nosotros mismos. Confiar en nuestras capacidades y en nuestras opiniones. Actuar conforme a nuestros sentimientos y pensamientos, sin que nos preocupe demasiado la aprobación de los demás.
  • Aceptarnos. Es necesario aceptarnos con nuestras virtudes y defectos, sintiéndonos valiosos e importantes.
  • Esforzarnos para mejorar. Es importante tratar de superarnos a nosotros mismos. Detectar aquello con lo que no estamos satisfechos e intentar cambiarlo para mejorar. Así pues, una buena estrategia consiste en elaborar un proyecto de superación personal (plantear una meta concreta, establecer tareas para conseguirla, organizar las tareas y ponerlas en marcha evaluando los logros obtenidos).

Como explica el catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo José Antonio Flórez, “la autoestima es la auténtica medicina antiedad” y “la baja autoestima supone un caldo de cultivo adecuado para que se potencie el envejecimiento patológico”.

Fuentes:

Mimo Online

Europapress (La autoestima es la auténtica medicina “antiaging”)