La pérdida de un ser querido puede causarnos un dolor demasiado intenso como para afrontarlo.

Perder a un ser querido es una situación que toda persona vive en algún momento de su vida. Es una situación vital estresante, en la que el dolor por la pérdida se hace en la mayoría de los casos insufrible.

¿Cómo podemos afrontar la pérdida de un ser querido?

Afrontar la pérdida de un ser querido es un proceso lento y doloroso. Las personas que viven un duelo o quieren acompañarlo pueden realizar las siguientes tareas:

  • Aceptación de la realidad de la pérdida. Es un proceso duro que facilita la aceptación de haber perdido a un ser querido. La aceptación real, no como algo bueno, no puede asumirse como algo positivo. Es recomendable hablar de lo duro y doloroso que es, hablar sobre la muerte, cómo se produjo, quién se lo dijo, si vio al fallecido, etc. hablar de ello ayuda a aceptar la realidad (si no se habla, “no existe”). También podemos hablar de cómo era la persona fallecida, de lo que supuso, de sus pertenencias, de si visita el cementerio o el lugar dónde se esparcieron sus cenizas…
  • Identificar y expresar sentimientos. Es necesario expresar los sentimientos, permitirlos, apoyarlos. Algunas recomendaciones son: preguntar por las emociones que acompañan a los hechos que se explican, poner nombre a los sentimientos y darse permiso para sentirlos, sugerir otras formas de expresión de emociones como diarios, cartas, ser conscientes de que sentir alegría es un derecho que no implica olvido…
  • Adaptarse a vivir en un mundo en que el otro ya no está. Es importante evitar cambios muy bruscos después del fallecimiento, ya que no es el mejor momento para llevarlos a cabo, por ejemplo venta de propiedades, cuidar de nietos para no estar solo… Aprender estrategias de solución de problemas, reforzar la toma de decisiones y el valor para hacerlo.
  • Recolocar emocionalmente al fallecido. La persona debe permitirse el derecho a ser feliz, a disfrutar, a amar. Es necesario insistir que no se trata de olvidar, de reemplazar sino de reestructurar el vínculo y la forma de relacionarse que se tenía con él (por ejemplo de verle o tocarle a su apoyo de serenidad).

Y las personas mayores, ¿cómo viven la pérdida de un ser querido?

En la mayoría de los casos, las personas mayores tienen que sobrellevar la pérdida de su pareja. Y existe gran variabilidad en cómo lo han afrontado. Encontramos personas que han sentido rabia, culpa, soledad… pero al mismo tiempo han experimentado crecimiento personal y satisfacción por saber manejar la situación. Otras personas se han sentido tan abrumadas por la pérdida que no han podido gestionar sus vidas durante años.

Los recursos personales son los mejores indicadores de una buena adaptación a la nueva situación. Recursos como la motivación, la flexibilidad, ciertas habilidades, la capacidad de pedir ayuda y aceptarla, la autoestima positiva consiguen los mejores ajustes al duelo.